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5 lecciones para pymes...

  • Por buenosnegocios.com
  • 30 oct 2016
  • 3 Min. de lectura

Cómo ser una empresa innovadora capaz de generar una propuesta de valor atractiva en un ambiente motivador son algunas de las claves que se abordaron en el Encuentro Buenos Negocios Córdoba 2016.

En un nuevo Encuentro Buenos Negocios, esta vez en la ciudad de Córdoba, los oradores compartieron ideas, herramientas y consejos para gestionar con éxito una pyme.

La mañana comenzó con el testimonio de tres emprendedores argentinos que se animaron a compartir su experiencia al frente de las empresas que crearon. Rosana Negrini de Agrometal, empresa líder en el mercado de sembradoras situada en Monte Maíz; Marcelo Santolini de Alimentaria San Francisco, dedicada a la fabricación industrial de panificados, y Diego Cardama de Aerotec, empresa que ofrece servicios aéreos, contaron el camino recorrido hasta estos días.

La jornada continuó con las conferencias de Eduardo Sebriano y Jonatan Loidi, expertos en marketing, y de Daniel Cerezo, fundador de Creer Hacer.

Te acercamos las reflexiones que compartieron para que pongas en práctica en tu pyme:

  1. No hay empresa viable en el tiempo sin innovación. Basta con pensar en ejemplos como Blockbuster para entender que no hay modelo de negocio que perdure eternamente. Siempre es necesario innovar. "Se trata de repensar lo que uno hace, estar abierto a escuchar y a aceptar los errores, y hacer cambios constantes", sostuvo Diego Cardama de Aerotec. Para él, muchas veces, cambios pequeños conducen a grandes cambios.

  2. Equivocarse es parte del aprendizaje. "El único hombre que no se equivoca es aquel que nunca hace nada", decía el famoso filósofo alemán J.W. Goethe. Cometer errores forma parte de la aventura de emprender. Para Rosana Negrini, equivocarse "es la manera de poder hacer las cosas bien después". Con varios tropiezos a lo largo de estos años, los tres emprendedores coincidieron en que la manera de salir adelante es detenerse, reconocer y estudiar el error para no repetirlo. "Nunca hay que creer que se hace todo bien. Siempre hay algo que se puede mejorar", dijo Marcelo Santolini.

  3. La pasión debe ir de la mano del esfuerzo. ¿Alcanza solo con tener pasión para emprender? Parecería que es condición necesaria, pero no suficiente. A la fórmula de éxito, Negrini sumó mucho trabajo, dedicación y organización. "El negocio es el resultado de hacer las cosas bien. El éxito viene detrás del esfuerzo, de una idea de negocio clara y mucha planificación", enfatizó Cardama. Por su parte, Santolini agregó "nunca bajar los brazos y concentrarse en la meta que se quiere alcanzar".

  4. El marketing es mucho más que un sector de la empresa. Ya lo decía Kotler: "El marketing es una filosofía que guía a toda la organización". Para Loidi, se trata de una obsesión por el mercado y por las necesidades del cliente. Así, el primer paso en cualquier negocio es segmentar: nadie puede venderle a todo el mundo. "Una vez definido a quién le vendemos, se trata de conocer al consumidor: lo que dice, piensa, hace y usa, pero por sobre todo, lo que sabe percibe, siente y sueña. Cuanto más en profundidad indaguemos, mejor lo entenderemos", remarcó Sebriano. Para él, la forma de encontrar cuál son las necesidades de los clientes es hacer el ejercicio de "ponerse en sus zapatos". "Poniéndote en su lugar, se descubren muchas cosas". De esta exploración, deberá resultar una propuesta de valor que esté por encima de la media y que atraviese toda la empresa. "Estamos en un mundo donde importan los detalles y cada colaborador de la empresa puede ser una pieza fundamental para transmitir esa propuesta", concluyó Loidi.

  5. La felicidad también tiene lugar en el trabajo. Daniel Cerezo se preguntó durante mucho tiempo si felicidad y negocio eran dos palabras contradictorias, incapaces de vincularse. Al asumir la gerencia de Recursos Humanos en PAEZ, se propuso crear un ámbito de trabajo donde sus integrantes formaran parte de un proyecto de realización profesional, personal y social. "Crear una comunidad de trabajo, donde primara el bienestar y una cultura de amistad". Estaba convencido de que felicidad y efectividad podían transitar por el mismo carril. Y lo logró. A través de la escucha profunda, de conocer las historias de cada colaborador, de generar vínculos y de distintas acciones que permitieron potenciar el sentido de pertenencia, comprobó que se puede crear una cultura de felicidad. Y los resultados no tardaron en llegar: aumentó la productividad y la rentabilidad, al tiempo que disminuyó el ausentismo y la rotación de personal.

 
 
 
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